Lo que más le gustó de él es que siempre le regaló las sorpresas que se escondían dentro de las bolsas de palomitas. Solía dejárselas en la esquina inferior derecha de su mesilla cuando ella no estaba. Siempre en el mismo sitio. Toque de perfección, de rutina, de manía. De querer hacer las cosas bien. A veces eran calcomanías de animales, otras veces eran de flores y, cada cierto tiempo y cuando la suerte estaba de buen humor, los bordes estaban adornados con purpurinas de colores. Las que más le gustaban eran aquellas en las que no podía adivinar el dibujo. Eso le permitía imaginarse cientos de posibilidades y cada vez que tomaba una de esas calcomanías en sus manos era como si las viera por primera vez. Era como si él le hiciera en un regalo mil regalos a la vez. Era para llorar de gusto. Para reír de alegría. Para enamorarse cada día de la esquina inferior derecha de su mesilla, por estar siempre llena, y de las manos que la mantenían así. Era maravilloso que alguien se acordara de ella mientras en su boca se deshacía maíz tostado. No sabía explicarse a sí misma a qué se debía. A lo mejor a él el olor a palomita le recordaba a ella. Quizás tenía el sabor característico de las graminias. O simplemente era cuestión del azar. La suerte, que había querido premiarla a ella, sin motivo alguno, con alguien tan especial. El caso es que no hubo un solo día de su vida en el que él no la hiciera sonreír con ese gesto. Daba igual si había tenido un día borroso, de esos de cielo encapotado y bolsillos vacíos de ganas, porque él (y sus palomitas) lo inundaban todo de una exquisita ternura. Un cariño que se metió muy dentro de sus huesos y que le permitió seguir adelante cuando él se marchó. Porque con el tiempo, se fue. Y aunque dejó de oler el viento a palomitas y la purpurina se desvaneció como un suspiro, a ella siempre le quedaron aquellas calcomanías de dibujos imprecisos, como regalos eternos que él desde algún lugar del mundo le siguió dejando en su vida.
Sumisae
De letras, moda y lo demás
jueves, 24 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
Y tan roja...
Si yo fuera Caperucita...
ME COMERÍA AL LOBO
Yo no sé si la habréis visto, pero a mí me ha gustado. Bastante. Una Caperucita nada inocente y un lobo, que no es tan lobo. Nada que ver con las versiones que desde pequeños han inundado nuestros recuerdos. Nada de una abuelita enferma a la que hay que llevar comida (en una cesta, por supuesto), sino toda una señora misteriosa, inteligente y con carácter. Y una Caperucita a la que por primera vez le pongo nombre: Valerie. Lo del nombre no es que me entusiasme demasiado. Caperucita es mejor. Más abstracto. Más intrigante. Más misterioso... Pero lo compensan con el canis lupus. Me encanta el lobo. Yo sucumbiría a todos sus encantos. A TODOS, he dicho.
Y puesto que para comerse al lobo hay que olvidarse de ser requete-recatada, he buscado las alternativas al cuento de los hermanos Grimm, donde el erotismo se esfuma, y he dado con Rebeca Saray. Mejor juzgar con vuestros propios ojos. Y ya de paso echadle un vistazo a todo el trabajo de Saray, a mí me parece fantástico.
lunes, 7 de noviembre de 2011
De hojalata.
He vuelto a leer El maravilloso mago de Oz y me han entrado unas ganas locas de comprarme unos zapatos. Pero no esos rojos que se hicieron famosos cuando la Metro Goldwyn Mayer llevo a la gran pantalla esta novela en 1939.
Porque aunque en la cinta Dorothy vista sus pies con ese color, la realidad es que Lyman Frank le otorgó unos zapatos de plata, pertenecientes a la Bruja mala del este. Vamos que brillaban más que cualquier lentejuela. Y debían de pesar otro tanto. No sé cómo la pobre Dorothy pudo aguantar durante las más de doscientas hojas que tiene el libro con esos zapatos. Maravillosos, todo hay que decirlo, como El Mago de Oz al que la cultura popular le ha despojado de ese calificativo en sus diferentes ediciones. Pero volviendo a los zapatos, de plata por supuesto los pintó el dibujante Denslow cuando se publicó el libro en 1900.
El caso es que me han entrado unas ganas locas de comprarme zapatos. Porque para adquirirlos tampoco es que Frank tenga que animarme mucho. Yo solita me convenzo. Pero sobre todo me han entrado ganas de caminar por esas baldosas amarillas y llegar hasta Oz para pedirle más sesos, como El Espantapájaros, pues tanto corazón me está volviendo tonta. Tonta de remate. De la cabeza a los pies. Tanta tontería acumulada que se me escapa por las pestañas en un intento suicida de deshacerme de ella. Porque resulta que te quiero a ti más de lo que me quiero a mí misma. Y eso siempre fue un error. Que-lo-dicen-en-todos-los-sitios ¡Ay! ¡Quién fuera, de vez en cuando, El hombre de hojalata!
No, no. No me miren, piensen, sientan mal. Que yo sé que eso de no tener corazón es lo más descorazonado del mundo. Pero es que ojo ¡Ojo! Que a veces la vida es muy puñetera. Y al final, pasa lo que pasa, que ni magos hay como Oz ni todos los días tienen finales felices. Que sí. Que sí. Que es cierto eso que dice El hombre de hojalata que es necesario tener corazón porque nos guía, pero es que a veces debe tener perdido el norte. Porque nos lleva por unos caminos que más nos valdría habernos extraviado. Que tener corazón no significa que estemos libres de equivocarnos. De equivocarme contigo. Conmigo.
(Fotos de Annie Leibovitz)
jueves, 3 de noviembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Cibeles Fashion Week
La moda es la protagonista de estas semanas. En Madrid los diseñadores y diseñadoras más destacados en el sector, así como las jóvenes promesas, están presentando sus colecciones para este otoño- invierno en Cibeles. Yo no puedo asistir pero estoy siguiendo de cerca lo que esta temporada se sube a la pasarela. Aquí os dejo una selección de las colecciones que más me gustan, pero os indico también dónde podéis ver todos los desfiles. Lo mejor, para mí, el protagonismo indiscutible del negro y el blanco, el buen uso que de las tonalidades grises hacen algunos diseñadores y la apuesta por las transparencias. Lo peor, las pieles. Cibeles Fashion Week 2011.
Amaya Arzuaga
Las pieles son su fuerte esta temporada. Los tonos crudos y negros marcan su colección. Cuando deja de lado el cuero, deja paso a vestidos y faldas, con toques de color, en los que las asimetrías y las caderas abombadas son las protagonistas (+).
Adolfo Domínguez
Este año los colores entran de lleno en su armario de fondo. Pareciese que se hubiera contagiado de Ruiz de la Padra. Los trajes chaqueta y los vestidos largos con movimiento y telas superpuestas son los reyes de su colección. Los negros destacan con colores ácidos (amarillos, verdes, naranjas, rosas...). No me gusta mucho la apuesta que ha hecho este año pero, como en su propia colección se ve, para gusto los colores. Os dejo estos dos vestidos que es lo que yo rescato de sus diseños. Tengo que confesar que el segundo me encanta (+).
Agatha Ruiz de la Prada
Las colecciones de Agatha suelen hablar por sí solas. Quizás sea la diseñadora que más se arriesga con sus propuestas llamativas y llenas de color. Demasiado excéntricas para mí. Os dejo lo único que me ha gustado de su colección. Dos abrigos monísimos. El resto, sin despreciarlo, no me lo pondría nunca. No es mi estilo (+).
Alma Aguilar
Rojos. Negros. Estampados de flores. Muñequitas de porcelana. Vestidos con movimiento. Vestidos sinuosos. Transparencias. Sorpresa. Elegancia. No conocía a esta diseñadora y su colección es de las que más me ha gustado en esta pasarela Cibeles. Los tocados, para mí, demasiado, pero sus colecciones tienen un toque señorial que me encanta. De vuelta a los negros, blancos, crudos, rosas. Y el rojo pasión. Me encantan esas tonalidades. Y adoro que las estampados de flores sigan de moda (+)
Andrés Sarda
Su lencería me ha dejado con la boca abierta. No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí me parece que este desfile cumple con todas las expectativas (+).
Amaya Arzuaga
Las pieles son su fuerte esta temporada. Los tonos crudos y negros marcan su colección. Cuando deja de lado el cuero, deja paso a vestidos y faldas, con toques de color, en los que las asimetrías y las caderas abombadas son las protagonistas (+).
Adolfo Domínguez
Este año los colores entran de lleno en su armario de fondo. Pareciese que se hubiera contagiado de Ruiz de la Padra. Los trajes chaqueta y los vestidos largos con movimiento y telas superpuestas son los reyes de su colección. Los negros destacan con colores ácidos (amarillos, verdes, naranjas, rosas...). No me gusta mucho la apuesta que ha hecho este año pero, como en su propia colección se ve, para gusto los colores. Os dejo estos dos vestidos que es lo que yo rescato de sus diseños. Tengo que confesar que el segundo me encanta (+).
Agatha Ruiz de la Prada
Las colecciones de Agatha suelen hablar por sí solas. Quizás sea la diseñadora que más se arriesga con sus propuestas llamativas y llenas de color. Demasiado excéntricas para mí. Os dejo lo único que me ha gustado de su colección. Dos abrigos monísimos. El resto, sin despreciarlo, no me lo pondría nunca. No es mi estilo (+).
Alma Aguilar
Rojos. Negros. Estampados de flores. Muñequitas de porcelana. Vestidos con movimiento. Vestidos sinuosos. Transparencias. Sorpresa. Elegancia. No conocía a esta diseñadora y su colección es de las que más me ha gustado en esta pasarela Cibeles. Los tocados, para mí, demasiado, pero sus colecciones tienen un toque señorial que me encanta. De vuelta a los negros, blancos, crudos, rosas. Y el rojo pasión. Me encantan esas tonalidades. Y adoro que las estampados de flores sigan de moda (+)
Andrés Sarda
Su lencería me ha dejado con la boca abierta. No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí me parece que este desfile cumple con todas las expectativas (+).
Ángel Schlesser
Me quedo con los diseños que se pierden entre los tonos negros, grises y blancos. Pantalones altos que marcan la cintura y la elegancia como hilo conductor de toda su colección (+).
Debota & Lomba
Cortes rectos y de una sola pieza. Excelente el toque fucsia que resalta con los fondos en gris. La colección para hombres es exquisita. Elegancia y comodidad unidas de la mano. Para las mujeres trajes de una pieza, vestidos rectos que marcan la figura. Excelente (+).
Francis Montesinos
Su colección a mí no me convence, pero tengo que darle un diez a la hora de jugar en algunos de sus diseños con las transparencias. Y tenía que ponerlo aquí. Adoro las transparencias y adoro este vestido (+).
Juana Martín
Negros. Grises. Rojos. Blancos. Vestidos vaporosos y sencillos para estar radiante por la noche (+).
Sara Coleman
El gris es el protagonista indiscutible de la colección de esta diseñadora. Tan solo algunos colores como el rojo o el mostaza se dejan entre ver entre los pliegues de algunos de sus vestidos o capas. Unos diseños que apuestan por los vestidos rectos y las camisas sueltas. Una línea cómoda y elegante que es muy ponible. Eso es lo que más me gusta. No dejaría ninguno de sus diseños escondido en un cajón. Perfectos (+)
Sita Murt
Otra colección que como la de Coleman puede ponerse en cualquier momento. Nada de trajes imposibles. Líneas muy sencillas donde el azul, con gran acierto, destaca sobre grises y negros. Apuesta por los zapatos de punta que se abrochan en el tobillo. Yo me compraría toda sus diseños (+).
Teresa Helbig
De vuelta a los negros y blancos Helbig presenta unas prendas en donde las semitransparencias recorren la silueta femenina. Elegancia y sensualidad en una misma pieza (+).
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