martes, 23 de agosto de 2011

Posdata

Te has ido a Las Vegas. La ciudad de los casinos. Las copas. Las bodas. Las vidas paralelas. La ciudad que duerme de día. Que solo existe de noche. Yo me he quedado en los agostos de Madrid. Y mientras me hablas de las playas de San Francisco, de la verdadera comida americana, de las chicas que no mencionas y de cuya cintura podrías enamorarte cada día, de las noches de juergas, a mí me da aquí por hablar de apuestas. De echar las cartas y leer lo que dicen.
Que ahora parece que la gente tiene que irse lejos para echar de menos. No se dan cuenta que a veces, a escasos centrímetros de la piel de otro, también se está distanciado ¿Acaso en Los Ángeles o en Hollywood me necesitas más? ¿La gente se da cuenta de que quiere a otra persona cuando se aleja de ella? Resulta paradójico pensar que eso es lo que le queda al amor: vivir de la nostalgia de echar de menos a alguien cuando a diario se le ha echado de más,

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