sábado, 20 de agosto de 2011

A tu salud

Lo amargo y lo dulce. Aprendí a disfrutar de su sabor. De su parte agria que se agarra a la garganta con la intención de no abandonarte. Del toque dulce de sus uvas. Sí. Me enseñaste a ver con otros ojos el vino. Afrutado. No otro. Nunca me ha gustado. No he sentido debilidad por él. No he muerto de placer vaciando una botella de un buen reserva, aunque sí me ha parecido curioso el oficio del catador. No, nunca he imaginado una escena importante de mi vida rodeada de una copa de tinto. Tampoco de burbujas de un champagne caro, no crean. Pero aprendí a saborearlo. Al vino. Y si no a disfrutar de su compañía, si no a adorarlo, sí a respetarlo. Como se honra a las personas mayores por la sabiduría que guardan en sus canas. Así hice yo con el (buen) vino. A tu lado. Aprendí que, como en una buena relación sexual, hay que desnudarlo poco a poco. Lo aspiré con ganas pero de forma delicada. Aprendí a excitarme con el roce de mi lengua en el fino cristal de la boca de una copa. A asir a esta con suma delicadeza, como cuando los amantes mezclan sus manos entre sus cinturas. Como la cintura de una bailarina de un joyero antiguo. Cintura de cristal. A dejarme envolver por su aroma. A embriagarme. A imaginar las gotas que se juntaban en mi paladar. A rechinar los dientes cuando por descuido o torpeza la botella rozaba la copa, igual que un vinilo rallado, igual que una relación rota. Que no suena. Que no tiene notas. Que no huele, no respira, no sabe a frutas. Igual que tú y que yo, sin vino.
Sin vino y sin nada. Como la bailarina sin tutú, el violín sin cuerdas, las pestañas sin su máscara, el carmín desgastado. Como los veranos sin soles, sin vestidos vaporosos, sin lunares en la comisura de los labios de una chica guapa. Como un rey sin su torre, como una escena importante de nuestra vida sin una canción. Como una copa de vino sin vino. Sin vino. Sin nada.
Cuántas lunas han pasado desde que aprendí a quererte. Con tu vino. Cuántas desde que nos descorchamos el uno al otro. Cuántas. Cuántas. Cuántas desde que decidiste vaciar la botella. Nuestra botella.

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