jueves, 1 de septiembre de 2011

Tenía que decirte TE QUiERO

La distancia es complicada. A mí me pone nerviosa. Me desquicia. Me obliga a morderme las uñas aunque lleve un esmalte carísimo. De esos rosas que tanto se llevan este verano. A ti no sé cómo te sienta. Tienes tus días. Algunos en los que estás para comerte. Y luego los otros, en los que pegas bufidos. La distancia, que no es el mejor complemento. No es como estrenar unos zapatos con una suela de charol y piedras brillantes en el tacón. No es como pasear por la Gran Vía madrileña bajo las luces de los edificios mientras el vaivén de mis caderas ondea un vestido vaporoso. Y ni mucho menos es como cuando te pones guapo. Pero guapo, guapo. Es más bien como una resaca, como las de cerveza que tanto dices tú que son malas malísimas. Como la bruja de los cuentos o el príncipe al que cuando besas se convierte en rana. Como cuando te gusta muchísimo una película a la que han puesto un final muy triste y la ves muchas veces con la esperanza de que cambie. Aunque sabes que nunca cambia. Pues eso pasa con la distancia, que es muy puñetera. Duele, sí. Pero también enseña. A mí, por lo menos, a quererte cada día un poquito más. Ya sé que me dirás que eso es casi imposible ¿Quererte más? Si más ya no se puede. Yo me muero de ganas de besarte el cuello, de olerte la ropa, de despeinarte. De hacerme un ovillo contigo. Y mirando y mirando he pensado. Tenemos que renovar nuestro álbum de fotografías.

¿Nos vamos de vacaciones a comernos (el mundo, los labios, el cuello...) y lo actualizamos?


Os presento a mi amigo, a mi compañero, a mi amante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario